En USA y Toronto, mismo problema, diferente acciones

Published in Marcos Tamárez

En los Estados Unidos un hombre con un arma de fuego entra a una escuela y mata a más de una docena de personas. Otro individuo dispara contra personas que asisten a un concierto de música country matando a más de medio centenar e hiriendo a varios cientos, otro sujeto irrumpe en una sala de cine y asesina a más de una decena de personas, otro entra a una iglesia y también malogra la vida de decenas de feligreses. Entonces los políticos del país reaccionan enérgicamente pidiendo oraciones y plegarias para los familiares de las víctimas.

En Toronto, Canadá, un hombre dispara en una concurrida calle matando a una joven de 18 años y una niña de 10 y las autoridades de la ciudad reaccionan votando abrumadoramente a favor de una medida que busca presionar al gobierno canadiense para que prohíba la venta de pistolas y también para que el gobierno provincial prohíba las ventas de municiones para armas cortas dentro de la ciudad.

En Estados Unidos donde los tiroteos parecen formar parte de la cultura del país, las autoridades y los políticos no parecen preocuparse por la violencia armada y mientras ellos siguen ignorando la situación, estadounidenses inocentes siguen perdiendo la vida.

En Toronto, los políticos entienden que las plegarias no son suficientes para consolar el dolor de las víctimas de tiroteos y detener el problema. Por eso solo tres días después de que Faisal Hussain, de 29 años, abriera fuego en un tramo de la avenida Danforth, en el nombrado Barrio Griego de Toronto, matando a dos personas e hiriendo a otras 13, el Consejo de la ciudad entendió que hay que enfrentar el problema de las armas de forma más contundente. Por eso ellos votaron 41-4 a favor de la ya mencionada medida, que además exige al gobierno federal considerar penas más severas para los traficantes de armas, más recursos para manejar el tráfico interno de armas de fuego y exámenes más rigurosos para asuntos de salud mental y violencia de pareja para dueños de armas con licencia.

En Toronto, la violencia armada ha tenido un repunte preocupante este año, donde se han registrado ya 29 homicidios con armas de fuego, lo que supera los homicidios totales del 2017 cuando se registraron 24.

En Estados Unidos según Gun Violence Archive (Archivo de la Violencia Armada), para el 23 de julio se habían registrado 188 tiroteos masivos. Los tiroteos masivos, de acuerdo con el FBI son aquellos donde son asesinadas más de tres personas.

Sabemos que no es justo comparar un país con una ciudad, Estados Unidos cuenta con más de 300 millones de habitantes y Toronto, con poco menos de tres millones. Sin embargo, es obvio que en la ciudad canadiense entienden que las armas de fuego representan un problema y ellos lo están tratando enérgicamente y como debe de ser. Pero en los Estados Unidos, no ocurre lo mismo, las autoridades y los políticos ignoran el problema por miedo de perder todos los fondos que la industria armamentista les da para sus campanas.

Por eso, en este escrito lo que queremos resaltar es como ambos (USA y Toronto) reaccionan y actúan ante una misma problemática. Como Toronto, pone la seguridad de sus ciudadanos por encima de los intereses de las empresas de armas y como en Estados Unidos, se le da la espalda a la población para complacer los intereses de un grupo. Y mientras esto sucede, personas inocentes y en especial niños, siguen perdiendo la vida ante la indiferencia de quienes llamamos nuestros líderes.

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