Vacante en la Suprema evidencia mezquindad de la política de EEUU

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Durante las elecciones presidenciales del 2016, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos dijo adiós a uno de sus nueve miembros, razón por la cual el ex presidente Barack Obama, - tal como lo estipula la Constitución – buscaba presentar un nominado para ocupar el asiento dejado vacante por el fallecido juez Antonin Scalia.

Sin embargo, el momento para llenar el asiento de Scalia, no era preciso porque el país estaba en medio de una campaña electoral y era necesario dejar la decisión al ganador del proceso. Eso fue parte del argumento de los senadores republicanos que hicieron todo lo posible para evitar que una persona nominada por Obama fuera confirmada para la Suprema Corte de Justicia.

Como en ese entonces todo indicaba que Hillary Clinton seria la ganadora de las elecciones, los demócratas accedieron a las presiones republicanas y el Senado no llevó a cabo la votación para confirmar a un candidato para el máximo tribunal judicial de los Estados Unidos.

Ahora en 2020, el Gran País del Norte está nuevamente en campaña presidencial y como una especie de Deja Vu desafortunado, la Suprema vuelve a perder a uno de sus miembros, en esta ocasión se trata de Ruth Bader Ginsburg, quien falleció el viernes 18 de septiembre, cuando faltaban menos de 50 días para las votaciones presidenciales.

La muerte de la amada jueza de pensamiento liberal llega en medio de un panorama socio político y económico difícil y una férrea campaña electoral, lo que tomando en referencia lo ocurrido en el 2016, tras la muerte de Scalia, he de esperarse que el asiento de Bader Ginsburg no se llenará hasta el próximo año. ¡Pero ah sorpresa!, los republicanos, que ahora están en control del Senado y el gobierno prometieron moverse rápidamente para completar la Suprema Corte.

Así es que, esos que durante las pasadas elecciones presidenciales pensaron y vendieron la idea de que durante una campaña electoral no era buen momento para presentar un candidato, ahora creen que es una necesidad imperante elegir al sustituto de Bader Ginsburg. Cuanta hipocresía.

Mientras en el 2016, Mitch McConnell, actual líder de la mayoría republicana del Senado, junto a sus colegas bloquearon la votación en esa sala para llenar el espacio de Scalia, alegando que era mejor permitirles a los votantes influir en la decisión. En esta ocasión, la percepción de McConnell es diferente y completamente adversa, ya que solo pocas horas después de la muerte de Bader Ginsburg anunció que el Senado estaría votando lo más pronto posible para confirmar a cualquier nominado que Trump presente para la Suprema.

Durante las pasadas elecciones era justo permitir a los estadounidenses influir en el proceso de selección de un juez para la Suprema, pero ahora, McConnell y los republicanos piensan que el pueblo no se merece ese derecho y que son los intereses egoístas de su partido y la administración Trump los que deben de tomar esta decisión tan pronto como sea posible. Hay que estar claro en algo, Trump tiene el derecho constitucional de presentar un candidato, pero si en su momento no era justo que Obama y los demócratas lo hicieran, Trump y los republicanos tampoco deberían de hacerlo, porque es totalmente mezquino usar al pueblo para sacar beneficio político tal y como hicieron los republicanos en el 2016. Si en ese año, ellos entendieron que no era buen momento para presentar a un nominado para la Suprema, ¿Por qué ahora si lo es?

En los demás países de América se a Estados Unidos como la nación ejemplo en cuando a democracia y política, pero el caso de Suprema deja claro de que la política estadounidense es tan sucia y mezquina como la de cualquier otro país tercermundista. Los políticos y los partidos solo responden a sus propios intereses y al pueblo solo lo usan.

Si Trump presenta un candidato en cualquier momento antes de las elecciones, los republicanos del Senado podrán confirmarlo sin la objeción de los demócratas, ya que ellos tienen más de los 51 votos necesarios para aprobar al nuevo juez.

Finalmente debemos de recordar que, en los últimos tres años y medio, Trump ya ha asignado a dos jueces conservadores que se identifican con los lineamientos republicanos. Así es que la elección del nuevo juez resulta sumamente importante ya que pondría la balanza de la Suprema 6 a 3 a favor de los conservadores y esto podría desequilibrar la balanza en asuntos que afectarían los derechos de muchas personas y además podría moldear la sociedad estadounidense en una dirección peligrosa.

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