La tecnología que permite el reconocimiento facial parece algo salida de una película de ciencia ficción, pero todos los que de una u otra forma nos hemos abrazado a la tecnología en general, sabíamos que solo era cuestión de tiempo para que el reconocimiento facial nos golpeara en la cara.

El avance que ha alcanzado la Inteligencia Artificial en los últimos años era el indicio más que claro para saber que más temprano que tarde estaríamos dando un par de pasos más lejos de la privacidad. Esa privacidad que en los últimos 15 años hemos ido cediendo voluntariamente, porque mientras más nos acercamos a la tecnología, más nos distanciamos de la privacidad y el reconocimiento facial es solo otro paso más en aras de perder nuestro espacio íntimo y personal.

Lo que parece más irónico con esto, es que no solo hemos renunciado a nuestra privacidad de forma voluntaria, sino que además pagamos mucho dinero para hacerlo. Cada vez que compramos un teléfono celular, un televisor, una nueva computadora, una cámara de vigilancia o cualquier otro aparato con conexión a internet, estamos automáticamente dándole permiso a las compañías fabricantes de esos aparatos, a los proveedores de internet, al gobierno y posiblemente también a personas indeseables para que pueden oír y hasta ver lo que decimos y hacemos en la intimidad de nuestros hogares.

No quiero que piensen que estoy paranoico, ni que estoy tratando de asustarlos. Solo quiero que sean conscientes del mundo en que estamos viviendo, en las aguas que nos hemos estado metiendo por voluntad propia. Más de una son las pruebas sobre esto que digo y se pueden citar casos como el de Amazon que este año se vio obligado a reconocer que sus dispositivos inteligentes para el hogar oyen y graban todas las conversaciones que ocurren alrededor de estos. Vizio fue multada el año pasado por hacer lo mismo, Google también tuvo que reconocer que sus termostatos Nest tenían micrófonos para oír conversaciones. Esto sin mencionar toda la información personal que compartimos en las redes sociales.     

Hago estos planteamientos a raíz de los recientes reportes que indican que desde hace un tiempo el Gobierno de Estados Unidos ha estado utilizando de manera ilegal el reconocimiento facial en sus propios ciudadanos.

De acuerdo con un artículo del The Washington Post, el FBI y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) están usando las bases de datos estatales de licencias de manejo para llevar a cabo un programa ilegitimo de reconocimiento facial para así dar con el paradero de algunas personas. Estas agencias gubernamentales están realizando estas prácticas sin contar con el conocimiento ni el consentimiento de los ciudadanos.

El reporte presentado el pasado domingo 7 de julio se basa en documentos provistos por investigadores de la escuela de Leyes de Georgetown y el mismo señala que ambas agencias gubernamentales han estado escaneando millones de fotos tomadas a ciudadanos que buscan adquirir sus licencias de conducir en oficinas del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV).

The New York Times, que también obtuvo los documentos, indica que este es el "primer ejemplo conocido de que ICE utiliza tecnología de reconocimiento facial para escanear las bases de datos de licencias de conducir estatales, incluidas las fotos de residentes legales y ciudadanos".

Esta práctica está siendo llevada a cabo por el FBI y ICE pese a que hasta la fecha ningún Congreso estatal ni federal ha aprobado que las bases de datos del DMV sean utilizadas para el reconocimiento facial.

Desde 2011, el FBI ha realizado unas 390,000 búsquedas mediante reconocimiento facial en bases de datos federales y locales, incluyendo las de las agencias estatales de registro de automóviles, según señalara en junio pasado la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos. The Post informa que esas búsquedas "a menudo se realizan sin nada más formal que un correo electrónico de un agente federal a un contacto local", lo que evidencia como la tecnología puede ser un arma de doble filo y como si la misma está en las manos equivocadas puede ser utilizada de mala forma.

Los Gobiernos son instituciones llamadas a brindarnos proyección y seguridad, sin embargo, bajo el alegato de ofrecernos estos derechos inherentes que forman parte de la obligación de las autoridades, nos están robando – en muchos casos – de forma no voluntaria nuestra privacidad y por ende nuestra libertad.

El reporte del Post ha generado críticas para el Gobierno, pero de forma muy tenue y esto es un mal síntoma, que indica que a la población en general no le importa para nada su privacidad, siempre y cuando – al parecer – puedan estar conectados a sus artefactos tecnológicos.

La implementación de la tecnología de reconocimiento facial necesita ser aprobada por los Congresos estatales y/o federal y como esto aún no ha sucedido, significa que las acciones del FBI y ICE son completamente ilícitas, pero el que ya lo estén haciendo, sígnica que ese sistema ya está en una etapa avanzada de prueba. Así es que no nos debemos de sorprender cuando uno de estos días, algún legislador se quiera aprovechar de alguna tragedia, para introducir un proyecto de ley que busque la implementación de forma legal del reconocimiento facial. Esto es evidente, porque el Gobierno necesita aumentar su base de datos para que esta tecnología tenga resultados más eficaces.

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Este miércoles Facebook sufrió una de las peores fallas técnicas en su historia, dejando a los usuarios y anunciantes sin acceso al sitio durante gran parte del día. Pero ese parece ser un problemita mínimo para la red social, ya que, de acuerdo con el New York Times, Facebook está bajo una investigación criminal llevada a cabo por fiscales federales, lo que si puede representar un gran problema para la empresa de Mark Zuckerberg.

El rotativo indica que la investigación se debe a acuerdos de intercambio de datos entre Facebook y fabricantes de dispositivos de computación móviles como teléfonos inteligentes y tabletas.

Según los términos de esos acuerdos, detalla el Times, Facebook permitió a los fabricantes de dispositivos, incluidos Apple, Amazon y Microsoft, acceder a los datos personales de usuarios, incluidas sus listas de amigos, información de contacto y, a veces, incluso mensajes privados, y no siempre con el consentimiento del usuario.

Según el informe del New York Times, un gran jurado en Nueva York ya ha citado información sobre este tipo de acuerdos de al menos dos fabricantes de teléfonos inteligentes y otros dispositivos involucrados.

La noticia de la investigación criminal es la última de una serie de controversias en torno al gigante de las redes sociales de 2,000 millones de miembros. Facebook ha estado luchando para rehabilitar su imagen pública en medio de revelaciones de que permitió a Cambridge Analytica acceder de manera incorrecta a los datos personales de muchos de sus usuarios y la creciente evidencia de cómo su red social se ha utilizado para difundir información errónea durante las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

Facebook ya enfrenta la posibilidad de multas de miles de millones de dólares para resolver las investigaciones de privacidad de la Comisión Federal de Comercio y otras agencias. Pero una investigación criminal elevaría significativamente las apuestas.

El informe del Times, que cita fuentes anónimas, dice que no esta claro en qué se centra exactamente la investigación del gran jurado supervisada por los fiscales federales ni cuándo comenzó.

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