10 Julio 2019

¡Hola reconocimiento facial! Bye Bye privacidad Destacada

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La tecnología que permite el reconocimiento facial parece algo salida de una película de ciencia ficción, pero todos los que de una u otra forma nos hemos abrazado a la tecnología en general, sabíamos que solo era cuestión de tiempo para que el reconocimiento facial nos golpeara en la cara.

El avance que ha alcanzado la Inteligencia Artificial en los últimos años era el indicio más que claro para saber que más temprano que tarde estaríamos dando un par de pasos más lejos de la privacidad. Esa privacidad que en los últimos 15 años hemos ido cediendo voluntariamente, porque mientras más nos acercamos a la tecnología, más nos distanciamos de la privacidad y el reconocimiento facial es solo otro paso más en aras de perder nuestro espacio íntimo y personal.

Lo que parece más irónico con esto, es que no solo hemos renunciado a nuestra privacidad de forma voluntaria, sino que además pagamos mucho dinero para hacerlo. Cada vez que compramos un teléfono celular, un televisor, una nueva computadora, una cámara de vigilancia o cualquier otro aparato con conexión a internet, estamos automáticamente dándole permiso a las compañías fabricantes de esos aparatos, a los proveedores de internet, al gobierno y posiblemente también a personas indeseables para que pueden oír y hasta ver lo que decimos y hacemos en la intimidad de nuestros hogares.

No quiero que piensen que estoy paranoico, ni que estoy tratando de asustarlos. Solo quiero que sean conscientes del mundo en que estamos viviendo, en las aguas que nos hemos estado metiendo por voluntad propia. Más de una son las pruebas sobre esto que digo y se pueden citar casos como el de Amazon que este año se vio obligado a reconocer que sus dispositivos inteligentes para el hogar oyen y graban todas las conversaciones que ocurren alrededor de estos. Vizio fue multada el año pasado por hacer lo mismo, Google también tuvo que reconocer que sus termostatos Nest tenían micrófonos para oír conversaciones. Esto sin mencionar toda la información personal que compartimos en las redes sociales.     

Hago estos planteamientos a raíz de los recientes reportes que indican que desde hace un tiempo el Gobierno de Estados Unidos ha estado utilizando de manera ilegal el reconocimiento facial en sus propios ciudadanos.

De acuerdo con un artículo del The Washington Post, el FBI y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) están usando las bases de datos estatales de licencias de manejo para llevar a cabo un programa ilegitimo de reconocimiento facial para así dar con el paradero de algunas personas. Estas agencias gubernamentales están realizando estas prácticas sin contar con el conocimiento ni el consentimiento de los ciudadanos.

El reporte presentado el pasado domingo 7 de julio se basa en documentos provistos por investigadores de la escuela de Leyes de Georgetown y el mismo señala que ambas agencias gubernamentales han estado escaneando millones de fotos tomadas a ciudadanos que buscan adquirir sus licencias de conducir en oficinas del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV).

The New York Times, que también obtuvo los documentos, indica que este es el "primer ejemplo conocido de que ICE utiliza tecnología de reconocimiento facial para escanear las bases de datos de licencias de conducir estatales, incluidas las fotos de residentes legales y ciudadanos".

Esta práctica está siendo llevada a cabo por el FBI y ICE pese a que hasta la fecha ningún Congreso estatal ni federal ha aprobado que las bases de datos del DMV sean utilizadas para el reconocimiento facial.

Desde 2011, el FBI ha realizado unas 390,000 búsquedas mediante reconocimiento facial en bases de datos federales y locales, incluyendo las de las agencias estatales de registro de automóviles, según señalara en junio pasado la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos. The Post informa que esas búsquedas "a menudo se realizan sin nada más formal que un correo electrónico de un agente federal a un contacto local", lo que evidencia como la tecnología puede ser un arma de doble filo y como si la misma está en las manos equivocadas puede ser utilizada de mala forma.

Los Gobiernos son instituciones llamadas a brindarnos proyección y seguridad, sin embargo, bajo el alegato de ofrecernos estos derechos inherentes que forman parte de la obligación de las autoridades, nos están robando – en muchos casos – de forma no voluntaria nuestra privacidad y por ende nuestra libertad.

El reporte del Post ha generado críticas para el Gobierno, pero de forma muy tenue y esto es un mal síntoma, que indica que a la población en general no le importa para nada su privacidad, siempre y cuando – al parecer – puedan estar conectados a sus artefactos tecnológicos.

La implementación de la tecnología de reconocimiento facial necesita ser aprobada por los Congresos estatales y/o federal y como esto aún no ha sucedido, significa que las acciones del FBI y ICE son completamente ilícitas, pero el que ya lo estén haciendo, sígnica que ese sistema ya está en una etapa avanzada de prueba. Así es que no nos debemos de sorprender cuando uno de estos días, algún legislador se quiera aprovechar de alguna tragedia, para introducir un proyecto de ley que busque la implementación de forma legal del reconocimiento facial. Esto es evidente, porque el Gobierno necesita aumentar su base de datos para que esta tecnología tenga resultados más eficaces.

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