Tiempo a tras solía pensar que la homosexualidad era algo con lo que las personas nacían. Con el pasar del tiempo mi percepción sobre el tema comenzó a cambiar hasta llegar a entender y aceptar que estaba equivocado y que simplemente no es posible que una persona nazca con una preferencia sexual predeterminada. No es como nacer con los ojos color café o el cabello negro, ni tampoco es algo que se pueda heredar.

Una persona no nace siendo ladrón, como tampoco nace siendo ingeniero, esas son cosas se pueden aprender en el camino de la vida. De igual forma la orientación sexual, a falta de una mejor palabra, se puede decir que desarrolla con el tiempo, lo que significa que está estrechamente ligada al ambiente y también a nuestra naturaleza. Las personas nacemos hembras y varones, esos son los dos géneros naturales de los humanos y de muchos otros animales. También hay excepciones como los casos de hermafroditismos, entiéndase, personas que nacen con los dos órganos reproductores, pero ellos igualmente con el tiempo y de forma natural comienzan a definir un género por el cual se inclinan.

El tema de la orientación sexual, inclinado específicamente en la homosexualidad siempre ha estado en debate y como yo lo creía antes, muchos piensan que eso es algo con lo que se nace, pero la verdad es que, no y así lo demuestra un reciente estudio - en si el más amplio estudio jamás hecho sobre genética y la orientación sexual-  el cual encontró que en el cuerpo humano no existe ningún gen que se pueda vincular a la orientación sexual. Aclarando esto, que efectivamente, la homosexualidad es un deseo, sentimiento, gusto, conducta o como usted quiera llamarlo, que se adquiere, aprende o desarrolla a medida que la persona va adquiriendo conocimientos y se relaciona con su medio ambiente.

El estudio que cubrió a casi medio millón de personas de Estados Unidos y Reino Unido, indica que la atracción de una persona por otra del mismo sexo está determinada por una compleja mezcla de influencias genéticas y ambientales, similar a lo que se ve en la mayoría de los otros rasgos humanos.

El estudio está centrado en los perfiles genéticos de casi 480,000 personas y tuvo como objetivo encontrar alguna relación entre la genética y la atracción por el mismo sexo. La investigación fue realizada por investigadores de Harvard y el MIT.

La conclusión final de los investigadores es que no existe ningún “gen homosexual” en las personas, pero también especifica que la orientación sexual no es una enfermedad por lo que no se puede aplicar ningún tratamiento para curarla como algunos grupos han tratado de hacer a través de los años.

La atracción sexual hacia el mismo género, no es nada nuevo, es algo que se podría decir que existe desde que los primeros humanos habitaron la tierra. Referencia sobre la misma se puede encontrar en el llamado libro de libros, “La Biblia”. En sus textos, la Biblia hace referencias claras sobre el tema. Aunque sus líneas son condenatorias, esas referencias, quizás sean la prueba de que la homosexualidad es algo que forma parte inherente del ser humano. Sin embargo, la forma condenatoria en que la homosexualidad es tratada en la Biblia ha sido una de las razones por la que durante tanto tiempo la atracción sexual hacia el mismo género sea visto como una condición inapropiada que ha llevado a la discriminación.

¿Pero tenemos derecho a juzgar a otros por su orientación sexual? Yo pienso que no, creo que es un asunto de respeto, porque el señalar a alguien por ser quien es, por amar a quien ama, no nos hace una buena persona y seamos honestos, juzgar, condenar y en muchos casos acosar y discriminar a una persona por su orientación sexual, no nos abrirá la puerta ningún cielo.

Nosotros como seres humanos debemos de vivir y dejar vivir, debemos de respetar para luego poder exigir respeto, porque al fin y al cabo, quienes se sienten sexualmente atraídas por personas del mismo sexo son tan humanos como nosotros mismos.

Publicado en Opinión