30 Septiembre 2019

¿Será la destitución de Donald Trump una realidad? Destacada

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Después de haber visto el accionar de Donald Trump durante su campaña presidencial se me hizo lógico que éste podría ser destituido, luego de que fuera declarado ganador de las elecciones del 2016.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca en enero del 2017, la palabra “impeachment”, lo que se puede interpretar como un proceso de destitución ha estado en la mente de muchos, pero nunca antes como ahora esa posibilidad ha estado tan cerca de convertirse en realidad. Bueno, al menos el proceso. El martes 24 de septiembre la presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi anunció que estaría iniciando una investigación contra Donald Trump luego de que se filtrara la información de que Trump presionó al presidente de Ucrania para que investigara al ex vice presidente Joe Biden y a su hijo Hunter.

Las declaraciones de Pelosi ponen en marcha el proceso de investigación contra Trump. Dicho proceso, que podría sacarlo de la Casa Blanca, arroja algo de alegría para muchos estadounidenses que ya están cansados de todos los escándalos y demás malas conductas de Trump. Sin embargo, la historia de este país no arroja luz clara sobre lo que podría depararle el futuro al actual incumbente de la Casa Blanca. El proceso de impeachment, es un proceso largo, complicado que está incluido en la Constitución de este país, pero que muy poco ha sido convocado.

El juicio político en los Estados Unidos comúnmente se equipara con la destitución de funcionarios públicos, incluido el presidente, de su cargo por cometer un delito. Pero eso es incorrecto, ya que este proceso no siempre concluye con la remoción de la persona investigada de su puesto. En este país, dos presidentes han sido acusados ​​previamente, pero el Congreso ha fallado en removerlos de sus funciones.

Si miramos en la historia estadounidenses veremos que Donald Trump podría convertirse apenas en el tercer mandatario en enfrentar un juicio político ante el Congreso. Previamente, solo Andrew Johnson y Bill Clinton han visto sus puestos en peligro.

Andrew Johnson

Cuando el presidente Abraham Lincoln fue asesinado, Andrew Johnson se convirtió en el decimoséptimo presidente de los Estados Unidos y sirvió desde 1865 hasta 1869.

Johnson fue acusado por la Cámara de Representantes en 1868 después de un conflicto político con el Congreso que involucraba sus políticas de Reconstrucción después de la Guerra Civil y su destitución del secretario de Guerra Edwin Stanton.

Treinta y cinco senadores votaron para declararlo culpable de los cargos, un voto por debajo de la mayoría de dos tercios requerida para la condena y destitución.

Bill Clinton

Más de un siglo después, el presidente Bill Clinton, que sirvió de 1993 a 2001, fue acusado de perjurio y obstrucción de la justicia a raíz de su relación extramarital con la pasante de la Casa Blanca, Monica Lewinsky.

Al igual que Johnson, el Senado no logró reunir a la mayoría de dos tercios para una condena por ninguno de los cargos, y Clinton pasó a cumplir el resto de su segundo mandato.

Otro caso que se puede citar es el de Richard Nixon, quien también en 1974 estaba a punto de encarar cargos por su papel en el escándalo de Watergate

El Comité Judicial de la Cámara de Representantes aprobó tres artículos de juicio político en su contra alegando obstrucción de la justicia, abuso de poder y desprecio del Congreso. Pero Nixon renunció a su puesto antes de que los cargos fueran asumidos por toda la Cámara.

Se dirigió a la nación en un discurso de la Oficina Oval después de que se hizo evidente con casi certeza que sería acusado.

Ahora, ¿Qué es lo que pasará con Trump?

No está claro cómo se desarrollará la investigación. Si la Cámara iniciara el procedimiento, es muy posible que reunan los votos para aprobar los artículos de juicio político contra Trump.

Los demócratas tienen una mayoría de 235-198 en la Cámara, dándoles mucho más de los 218 votos necesarios para impugnar.

Sin embargo, el problema llega en el Senado, donde desde ya se puede perfilar que el proceso no tendrá éxito, debido a que los republicanos tienen una ventaja de 53-47 sobre los demócratas, y para destituir al presidente de su cargo, los demócratas tendrían que persuadir a unos 20 republicanos para que voten por su condena, ya que se necesita una mayoría de dos tercios, o en este caso, 67 senadores, para condenar y remover al acusado de su cargo.

Así es que, no importa que tanto optimismo, los anti-Trump tengan, se podría decir que desde ya el proceso de juicio contra Trump está condenado al fracaso, porque se necesitaría más que un milagro para que los demócratas del senado puedan sumar a 20 colegas republicanos en su cruzada.

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